Yendo y viniendo

Este es el tiempo de los escritores, nunca hubo tantos. También de epidemias, de guerras tan crueles y estúpidas como la mayoría que la humanidad ha sufrido. Es tiempo de los pequeños placeres y alegrías que la vida permite, tiempo mejor que muchos aunque nuestra mente tiende a confundirnos a menudo. Las empresas financieras multinacionales que dirigen casi todo en el mundo de hoy, a cambio de que aceptemos su poder, nos prestan la tecnología para que podamos llenar las nubes de letras y luego leerlas. Y como niños, pensamos que todo es posible. Motivados por los animadores de mercados asumimos que la libertad se expresa principalmente así. Un día decides escribir. Un día decides que la red te da a la vez difusión y anonimato, la gran coartada de los inseguros.

Muchos principios ahora suelen ocurrir en un blog y cuando tu resorte de escritor se ha tensado vas lanzando en él alabanzas y críticas, historias, reflexiones y lamentos, todo lo que quizás casi nadie quiere oír, pensar o responder. Y ocurre que quizás habitas ya un tiempo de tu vida en el que los diálogos de quienes habitualmente te rodean se han convertido en intercambios de monólogos. Y compruebas que los blogs suelen ser una exposición de soledades no confesadas. Como si la escritura fuera una herida mal curada que de vez en cuando supurara unas líneas, vas llenando tu espacio durante años con párrafos que resultan escasos, con ideas que te parecen brillantes y una vez en la pantalla parecen lugares comunes, con llamadas a librar batallas que pocos escuchan en un mundo en el que la red representa la esencia misma de la confusión.

De ahí su atractivo. Todo cabe en ella. Un inmenso cauce que recoge basura de millones mezclada con oro de unos pocos elegidos. La red mundial de ordenadores, válvula de escape para odios y rencores, ese mar lleno de botellas en las que navegan millones de mensajes. Miles de llamadas de auxilio flotan junto a otras, la mayoría, llenas del eterno y conocido muestrario de rencores,vanidades y ambiciones, ahora en formato digital.

Ese inmenso caudal viaja por el espacio y casi todo en él permanece desconocido para la mayoría de gentes, filtrado tan sólo por las redes de pescadores a sueldo del poder. Ellos nos recuerdan de vez en cuando que quienes nos otorgan la posibilidad de lanzar letras al viento vigilan lo que los vientos llevan. Pero a ellos tan sólo les mueve el interés de sus amos, siguen tras todo lo que se intuye capaz de generar beneficio, ya sea en dinero o en poder, o bien tras cuanto suscita sospechas de delito. Cuanto los vigías atesoran, una vez procesado en sus centros de poder, atraviesa los filtros junto con la inmensa ganga que no interesa a los codiciosos y en ese cauce a menudo inmundo todo vaga mansamente a la espera del clic descubridor de los curiosos. Cierto es que ese inmenso caudal, junto con los residuos de odios y lamentos a veces también lleva muestras de belleza, consuelo, sabiduría y amor.

Esa nube imaginaria que fluye en un espacio misterioso contiene hoy sentimientos de personas del mundo entero incluye ficciones y, como siempre ocurre, en ellas se expone una parte del autor, de su vida, de sus preferencias y de sus rencores. Uno sube a esa nube impresiones sobre destinos y vidas rotas, sobre música, sobre política, sobre nuestros tiempos de mediocridad, que son como casi todos. Escribe sobre escritores, sobre belleza, sobre cine y sobre guerras. Sobre nuestro mundo alterado, sobre las religiones que dicen ser de amor y son de odio, especialmente sobre nuestra iglesia de los pobres y del amor que tanto dinero y tantos odios atesora. Al fin y al cabo todo ello es parte de esa búsqueda permanente que a todos nos quema, la de un lugar ideal en el que situar tu vida y que probablemente es tan sólo un espacio de tu mente, en otro lugar no existe.

Como un suspiro, como un grito a veces, se lanzan letras al espacio bajo el impulso de alguna de tantas razones como se atribuyen quienes escriben. Quizás con la oculta esperanza de que alguien descubra un nuevo brillo en ellas y comprenda mejor el tiempo y la vida que nos toca vivir, de que incluso la propia vida de algún modo llegue a ser mejor tras ese destello. Pero si tal cosa no ocurriera, siempre queda la ingenua ilusión de pensar que en el espacio vagan, descritas en letras, las almas de los escritores ignorados y, junto a ellas, el azar de los tiempos hace que en ese refugio común de los escritores aguarden también las obras de los autores inmortales que nos regalaron su talento dejando un herencia de oro que ya es digital y durará cuanto dure nuestra civilización.

Un día decides escribir y al poco decides dejarlo. Yendo al teclado y olvidándolo, acudiendo a él en ocasiones, motivados por un tema concreto y luego ignorando durante un tiempo el impulso de escribir. De esta forma, sujetos al intermitente impulso de contar, pasamos nuestro tiempo de confusión, a veces de dolor y de pequeñas satisfacciones.

7 comentarios en “Yendo y viniendo

  1. Sí, es un mar de confusión y de frustración, pero hay islitas, y a ellas me aferro. Entre los tantos que pasan por tu blog hay unos lectores persistentes que de verdad disfrutan con lo que escribes, y tú haces lo mismo, empiezas a acercarte a unos más que otros. Es por ello que no puedo manejar una red de cientos de blogs porque es imposible contactar con todos. Es como el Facebook, puedes tener mil amigos, y ser muy popular, o unos cuantos y conocerlos de verdad. Este camino nunca me va a permitir la difusión que como escritores ansiamos, pero no lo sé hacer de otra manera.

    Encontrar un ritmo de publicación que se acomode a tus actividades es fundamental. Yo quiero escribir libros, así que no puedo dedicarle tanto tiempo al blog. He encontrado que escribir micros a intervalos regulares se acomoda bien al propósito del blog. Si escribo algo largo lo dejo más tiempo en el blog para darle tiempo a los lectores que lo lean.

    Lo importante es saber para qué abrimos un blog. Creo que perdura el que escribe por placer sin la presión de encontrar seguidores, a un intervalo razonable que no lo desvíe de sus actividades más importantes y al que le guste compartir. Yo a veces me hundo en ese mar de confusión y me pregunto muchas veces si le dedico demasiado tiempo, si debería estar haciendo algo diferente o me preocupo de cómo conseguir lectores… Y luego vuelvo a mi islita y reanudo mi propósito: disfrutar con lo que hago. Tómate una pausa y no te exijas demasiado, ese es el destructor de la inspiración…

    Le gusta a 1 persona

    1. Hola Paula. He tenido otro blog antes y también entonces me ocurría que perdía la motivación de forma intermitente. Muchos de los que no somos escritores vocacionales nos enfrentamos pronto a esa situación. Sin embargo en tu caso, que quieres escribir y tienes un proyecto para hacerlo, supongo que aunque también son inevitables algunos momentos de bloqueo vencerás pronto los tiempos vacíos porque sabemos que lo realmente importante es tener un objetivo y la determinación de alcanzarlo pronto o tarde. El resto son incidencias en el camino. Suerte y gracias por comentar.

      Le gusta a 1 persona

  2. Una interesante reflexión. Seguramente, las motivaciones para transitar por la virtualidad y perorar en ella, serán diversas. Cierto: Vamos y venimos, y en ese pulular podemos ser como aparentamos o reinventarnos en concordancia con la (i)rrealidad en la que flotamos; a elegir. Pero los blogs tampoco son tan trascendentes, o no deberían serlo. Contar historias, reales o ficticias, es una actividad tan vieja como la propia escritura y, en el fondo, quienes en esta nube nos movemos, solo usamos herramientas más modernas que aquellos maçons que impresionaban cuatro rayas en las humildes piedras que se apilaban para construir edificios.

    Celebro tu regreso. Un placer leerte.

    Salud.

    Le gusta a 1 persona

  3. Buenas noches. Coincido plenamente con el panorama que describes. En mi caso, comencé el blog hace casi 2 años. Y, como tú bien dices, habito ya un tiempo de mi vida en el que los diálogos de quienes habitualmente me rodean se han convertido en intercambios de monólogos. O más bien en silencios. Y aunque compruebo que los blogs suelen ser una exposición de soledades no confesadas, también tengo en claro que escribir en mi blog me sale más barato que el psicólogo. Y que mi soledad confesada se alivia al hacerlo.
    Sé que las redes de pescadores a sueldo del poder controlan todo. Pero mis escritos no son capaces de generar beneficio alguno, ya sea en dinero o en poder y, aunque no creo que puedan suscitar sospechas de delito, tampoco me importa demasiado.
    Tampoco me preocupa ser o no leída y aunque me alegra muchísimo el regalo de los comentarios de algún ser pensante con el que puedo disentir o compartir (las más de las veces) mis opiniones, en realidad tengo claro que escribo para seguir reflexionando sobre lo que me da la gana, sin filtro. Y para que mis vecinos no piensen que hablo sola todo el tiempo.
    Así que sujeta al permanente impulso de contar, paso mi tiempo de reflexión, a veces de nostalgia y dolor, de recuerdos e inventiva, satisfecha y entretenida frente a la pantalla, sin sentirme escritora, tal vez si «cuentacuentos», que me describe mejor.
    Saludos, Veset.

    Le gusta a 2 personas

    1. Hola. También a mí me parece muy probable que el blog nos suponga una ayuda apreciable y es muy cierto que será más barato que el psicólogo :). Mi mención a los que filtran, manipulan y en realidad poseen la red no trata de ser más que una reflexión ingenua y desilusionada sobre los muchos males que permite difundir impunemente. Pero no pierdo de vista sus enormes ventajas. Y envidio la motivación de otros para escribir en su blog porque soy muy vago para escribir pero comprendo muy bien tu reacción positiva ante la idea de transmitir tus sensaciones y recuerdos en tu blog y ante los comentarios razonados.
      Gracias por comentar.
      Un saludo

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s