Yourcenar

Siempre he sido un lector desordenado y no recuerdo bien el momento de mi primera lectura de las ‘Memorias de Adriano’. Pero no he olvidado la impresión que me causó saber que aquel libro denso que transmitía una sabiduría de siglos había sido escrito por alguien que no alcanzaba los 50 años de edad. Aunque las propias limitaciones amplifiquen los méritos ajenos aquella visión privilegiada de una vida tan impresionante como la del emperador romano respondió a muchas cuestiones que uno se plantea confusamente y tarda en responder, si alguna vez lo hace. El privilegio de Marguerite Yourcenar fue el haber vivido una vida dedicada a su formación de escritora, preocupada desde muy joven por conocer lo mejor del arte.

Nacida de una familia de la nobleza franco-belga, su madre murió al poco tiempo del parto y, huérfana a cargo de una abuela a la que no apreciaba especialmente, acompañó desde muy joven a su padre en sus viajes de formación. Lo más selecto de la cultura francesa, germana, de la cultura clásica en especial, de la europea en general, fue la base de su futuro de escritora. La joven vivió para el arte y sobre todo, trató de llegar al conocimiento de la vida de otros, vivida como un arte. Yourcenar es un acrónimo acordado con su padre (de apellido Crayencour), persona muy culta pero escritor menor. Ella estuvo también en España, país que amaba en especial y también en algunos aspectos odiaba, en particular el maltrato tradicional a los animales. Finalmente, Adriano era nacido en Hispalis y su ascendencia hispana tiene un importante peso en el personaje.

Aunque ella es uno de mis autores favoritos su ‘Alexis’ no me resulta especialmente interesante. Tampoco lo fueron, hace ya años, ‘El denario del sueño’ y ‘Tiro de gracia’. Su obra sobre Mishima, sus cuentos orientales o sus memorias contienen pasajes espléndidos pero, como la mayoría de sus lectores, creo que son ‘Opus nigrum’ y sobre todo sus ‘Memorias de Adriano’ los que han hecho de ella una escritora universal que alcanza un puesto entre los ‘inmortales’ como humildemente se llaman a si mismos los académicos franceses. Más de quince años duró la elaboración y revisión de cada una de ellas, recuperando para sus personajes lo mejor de su formación clásica, ahondando en la investigación de una ‘realidad histórica’ fundamentada, viviendo con ellos su propia vida.

Admiro su sabiduría sobria, contenida, revelada como al final de un desengaño en el caso del emperador romano, casi escupida con desprecio por Zenón en ‘Opus nigrum’, médico renacentista, espíritu libre que ama a las personas y odia a una sociedad que las esclaviza.

Recuerdo haber entrado con pasión en mi primera lectura de las confesiones de Adriano y seguir maravillado el relato bello y creíble de una vida intensa y casi única en su amplitud de registros, de una triste historia de amor de madurez y de un encuentro deseado con la muerte. Opus nigrum, al margen de su significado en la alquimia, simboliza las pruebas del espíritu hasta alcanzar su liberación. En ella, Zenón, su protagonista íntegro y austero, entre estudios y viajes iniciáticos recorre la Europa agitada de Carlos V en un tiempo de fanatismos religiosos especialmente turbulentos y el personaje se convierte en un símbolo luminoso de los espíritus independientes.

De Adriano a Zenón, Marguerite Yourcenar nos hace recorrer un camino en el que se adivina la continua vista atrás de la escritora hacia el tiempo de los grandes personajes tolerantes y sabios. Si en el primero es capaz de mostrarnos la grandeza y miseria del político y la del hombre, la felicidad del amante y la soledad tras la muerte del amado, en Zenón hay un bello homenaje a la independencia del pensamiento, a la integridad y finalmente a la vida entendida en su alcance universal. En el discurso de Zenón recoge su propio conflicto, que es el de tantos, reflejo de la lucha recurrente entre las viejas creencias y la ciencia. En frases que parecen dirigidas contra una religión aún dominada por integristas y dogmáticos, nos cuenta la inevitable condena al médico sabio e irreductible:

Sabía muy bien que no existe acuerdo duradero entre los que buscan, pesan, seccionan y se honran de ser capaces de pensar mañana de forma diferente a hoy y los que creen o dicen creer y obligan a sus semejantes a hacer lo mismo bajo amenaza de muerte.

Ante su posible ejecución en la hoguera, expone reflexiones que aún resultan vigentes para muchos cristianos, salvando las formas de la muerte, hoy sustituidas por balas, bombas o cuerdas.

Resulta extraño que para nuestros cristianos los pretendidos desórdenes de la carne constituyan el mal por excelencia….nadie condena con rabia o disgusto la brutalidad, el salvajismo, la barbarie, la injusticia. Mañana nadie se molestará en encontrar obscenas a las personas que vendrán a contemplar mis convulsiones entre las llamas…

En sus discusiones con el obispo, amigo poco fiable, éste le acusa de ‘haber perdido la fe en la sublime excelencia del hombre’ a lo que Yourcenar, por boca de su personaje, contesta exponiendo sus preocupaciones más actuales, entonces en un mundo de cinco mil millones de habitantes, cinco siglos después de Zenón:

El hombre es una empresa que tiene en su contra el tiempo, la necesidad, la fortuna y la estúpida y siempre creciente prioridad del número… Los hombres acabarán con el hombre.

Retirada a una vida de estudio, reflexión y trabajo en su refugio de Maine en la costa nordeste de los Estados Unidos, profesora circunstancial en universidades americanas, siempre escribió en francés y no olvida a Francia que la convierte en la primera mujer académica de la lengua en 1980. La enfermedad y muerte de su traductora, secretaria y amante, reducen su mundo real casi en exclusiva a esa isla desde la que despliega su curiosidad insaciable. Su permanente interés por las filosofías orientales se intensifica y en sus últimos años sus preocupaciones ecologistas se trasladan principalmente hacia los animales que sufren al hombre ‘como una maldición’.

Envidio a la persona capaz de llevar consigo durante 15 años la hermosa idea cambiante de Adriano y la ilusión permanente de Zenón. Admiro a la escritora capaz de regalar al mundo historias universales que ignoran el tiempo y sobrevuelan en nuestra imaginación bellas vidas de hombres grandes y sabios. Marguerite Yourcenar, una vida de escritora, dos obras para la eternidad.

Imagen de Yourcenar de la web https://www.biografiasyvidas.com/biografia/y/yourcenar.htm

10 comentarios en “Yourcenar

  1. Memorias de Adriano fue durante años uno de los libros que más releía, subrayaba, y me invitaba a reflexionar. Sin embargo no leí Opus Nigrum, quizás lo haga ahora al haber despertado tu fantástico texto mi interés. Admiro a Yourcenar como una mujer muy especial, y brillante en lo literario. Gracias por compartir tus textos.

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    1. Me parece que eres una gran lectora y entonces sin duda debes leer Opus Nigrum. Aunque no seas muy fan de la novela histórica apreciarás el nivel de ‘realidad’ y trascendencia que ella consigue en sus novelas. Me interesa la historia y me suelen apasionar las novelas históricas dignas, las que mantienen los hechos y ambientes esenciales y se permiten hacer ficción con fundamento. Para mí, ésta es una de ellas. Gracias a ti por leerme y por comentar.

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  2. Serás, como dices, un lector desordenado pero añado que, también, persistente. Tu artículo me resulta ilustrativo porque mis únicos recuerdos, ya casi desdibujados, de la escritura de esta autora es la lectura, años ha, de Memorias de Adriano, del que tengo algún destello aunque no sabría decir si se debe al libro de Yourcenar o a otros autores que trataron la vida y gobierno de este emperador. No sé si lo reeleré o me asomaré a Opus Nigrum, que mora, sin tocar, en alguna balda de la estantería, pero, lo haga o no, te agradezco ese cuasi ensayo que compartes por lo mucho que me ha aportado.

    Salud.

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    1. En libros y en cine o tv resulta difícil hacer recomendaciones porque las personas no siempre apreciamos los mismos aspectos de la obra. Y además hay tanto que leer y que ver que uno difícilmente encuentra un hueco para investigaciones. Pero de Yourcenar se puede garantizar una historia sólida, perfectamente ambientada y documentada, una escritura elegante y un enfoque filosófico global que han hecho su fama. En contra hay personas que encuentran sus novelas demasiado densas y finalmente aburridas. No es mi caso pero es algo personal, claro.
      Salud

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